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miércoles, 26 de marzo de 2014

Quizá




Pierdo mi vista hundiéndose en la fangosa ría
que tiene los zócalos de hormigón.
Y golpean mis manos acalladas contra el frío gris.
Quisiera olvidar, pero mi mente es esclava de los recuerdos inoportunos.
Quisiera recuperar el control de mis manos para agarrar al tiempo
de los pies que veo más lejanos cada vez,
podría aprovechar mis piernas y recorrer el camino
que aún me queda.

Quizá.

La corriente se aleja,
indiferente al ancla que me impide respirar, a las cabezas férreas
que recorren mi estómago.
Ahora simplemente seré olvido en el rincón polvoriento de cualquier estantería aprisionada.

¿No me quedan oportunidades para vivir?


viernes, 24 de enero de 2014

Cuando el alma se oculta



Amargo sabor

Me levanté por la mañana y me sabía amarga la boca. El reloj mostraba las cinco y comprobé que me faltaban las horas. Me faltaban las que había pasado soñando despierto, las que desperdicié aferrado al pasado. Tenía sólo cuatro minutos y medio para aprovechar la vida y aún no sabía cómo hacerlo, tenía en mis manos una lucha perdida.
Todo cambió, las paredes terrestres bajaron su telón, retrayendo los árboles y las plantas, y arrasaron la poca esperanza que podía quedar en los oscuros recovecos de mi cabeza.
Me condené a vivir a oscuras por no haber querido aprovechar la vida cuando tenía la luz encendida.


Buscándose

Se buscaron cada uno en su propio infierno, fueron hace siglos un ente indivisible, ahora buscan salvajemente un solo resquicio de aroma del otro. Se persiguen como hienas salvajes sin saber que sus infiernos son privados, cúpulas selladas donde cada cual abre su imaginación.
Pasaron vidas enteras rondando sus cabezas, flujos irreales que de soñar tomaron cuerpo, pero, como el humo, al soplar el viento emborronaban la vista del amante, dejándose solos el uno al otro.


Finamente unidos

Aun sabiéndose solos unidos por una fina capa blanquecina de sueños despedazados intentando encajar se buscaron, se buscaron en los rincones oscuros de sus memorias, buscaron sus tímidos recuerdos, las caricias de un día sentidas, los besos ignífugos ardiendo su estómago.
Se buscaron como un niño busca triste y melancólico el aleteo dulce de las faldas de su madre, ofreciendo asiento a su vera, besos amorosos.
Se buscaron como dos personas que al verse sentados en el andén se quieren conocer y, al verse desaparecer, se preguntan un segundo a dónde irá.


Huir

Ella no quería seguir siendo aquel extraño cuerpo que le pedía volar con los pies en el suelo, arañar las paredes sólo para así poder sentirse parte del mundo de hormigón creado a su alrededor. No era ya una cría inocente, había vivido más de lo que le gustaría, sufrido más de lo que podía aguantar y reído tan poco que había quedado ya oculto entre ristras de melancolía.
Tal vez no fuera la mejor manera de olvidar, pero era la única de escapar; agarrar la cuchilla en su garganta liberaría la presión de los pulmones al llorar hasta quedarse dormida, aliviaría el insostenible peso de su enervada espalda.
Sería por fin libre del yugo que da la vida.


Recuerdo

Cuando intento dormir aún recuerdo en el fondo de mi subconsciente la forma tan graciosa de arrugar la nariz cuando reías. Era como un pequeño cachorrito marrón acurrucándose en una esquina de mi habitación.
Recuerdo también tu risa, tan extraña y única simultáneamente, tan graciosa y sincera. Tan tuya.
Y así me paso la noche dando vueltas en la cama sin conseguir descansar ni un solo instante, sin relajar la memoria de los recuerdos amargos.



jueves, 9 de enero de 2014

Hurt



A mi izquierda estaban agarrados de la mano, casi abrazados mi mejor amigo y mi mejor amiga, lo eran desde prácticamente el primer día de clase. Pasamos mucho juntos, compartimos infancia, adolescencia y ahora compartíamos la madurez.

Ellos estaban totalmente felices, llevaban saliendo desde el último curso del instituto, toda la universidad y ahora estaban comprometidos. Nunca lo confesé, pero desde que comenzaron a interesarme las chicas yo había estado enamorado de ella, cuando comenzaron a salir fue un duro golpe, pero supe guardar las apariencias y tenía la retorcida esperanza de que no durarían mucho y entonces ese sería mi momento. 

Pero nunca llegó mi momento.

Estaban casi abrazados a mi izquierda, habíamos ido a escuchar a un músico que desde mi adolescencia me había encantado. Al verlo en la televisión soñaba con ser él, vivir su vida perfecta, haciendo lo que más le gustaba, viviendo su gran pasión: la música.

Él subió al escenario torpemente, envejecido, era ya un anciano. Se colgó la guitarra al cuello y comenzó a tocar los dulces acordes, aún conservaba su fuerte y característica voz. Esta vez cantaba una canción lenta, llena de sentimiento, una reflexión plasmada en música.


Mis dos amigos estaban ahora mirándose a los ojos, ella tenía ese brillo en los ojos que yo nunca supe arrancarle, su dulce sonrisa asomaba mirándole a él. Y en el escenario el anciano músico hacía una revisión de su vida, preguntándose si el camino que escogió en la vida era el correcto, si su vida podía haber sido mejor tomando diferentes decisiones que se encontraban al alcance de su mano, si tal vez, habría podido ser feliz en otra ruta.

Sentí como si el universo apretara sus gigantescos dedos contra mis sienes, notaba que mis ojos querían saltar de la cuenca para así rodar y poder llorar y huir y olvidar. 

Estaban besándose con pasión, compartiendo esos besos que yo siempre quise compartir con ella, esos que nunca llegué a sentir.

Huí del local, había estallado en lágrimas. ¿Qué estaba haciendo con mi vida? ¿Era este el camino que debía haber tomado, o me confundí en alguno de los cruces que tomé sin leer la dirección? ¿Me confundí al seguir el camino que marcaban los pasos de mi mejor amiga? ¿Sería este el final, había tomado mal los sucesivos caminos y la partida había acabado?

Me tapé los ojos y los oídos, intentando no escuchar las preguntas que se repetían una y otra vez en mi cabeza, intentando no escuchar mis propios alaridos nostálgicos.

Sentí que alguien tocaba mi hombro, me sequé como pude las lágrimas con las mangas de mi camiseta y levanté la vista, desde el bordillo donde estaba sentado se veía grande al anciano músico que me miraba con expresión triste. Llevaba su guitarra en una vieja funda de cuero marrón, la apoyó en el suelo y se sentó junto a mí.

-¿Qué te ocurre?- Me preguntó mirándome a los ojos.

-Tu canción me ha hecho darme cuenta de lo que está siendo mi vida. Me ha hecho reflexionar hacia donde ha tornado y en qué punto de ella estoy, y creo que ya he agotado la partida, no tengo más jugadas para hacerla avanzar. Igual que en tu canción.
Me sonrió y sin decir nada volvió a levantarse, colgó su guitarra del hombro y se giro para mirarme de nuevo.

-Yo he agotado mi tiempo, soy un anciano y ya no puedo decirle todo lo que siento, todo lo que callé durante años, a la mujer a la que amaba. Ella murió hace unos meses. Mi partida está agotada, la tuya en cambio está ahí dentro, cogida de la mano con otro hombre sin saber lo que sientes tú. Tienes todavía tiempo, pero cuanto más lo dejes pasar menos posibilidad de encontrar el camino vas a tener. Aprovecha a decir todo lo que guardas en el pecho, no importan las consecuencias pues al término de la vida duele más lo que no se hizo que lo que se intentó y salió mal. No tengas miedo del destino, si te bloquea un camino en el cruce siempre deja otro despejado, no te quedes esperando por si ese camino queda libre, aprovecha el que tienes a tu alcance.

Se giró sin dejarme hablar e inició una lenta marcha hacia el final de la calle.

-¡Carpe diem!- Gritó al tiempo que se colocaba un viejo sombrero negro en la cabeza- ¡No tengas miedo a vivir!





Espero que os guste este relato que escribí escuchando la canción del vídeo



sábado, 7 de diciembre de 2013

Azules ojitos + Gatita nueva!




Tristes ojitos azules;
Claustrofobias enrejadas,
Lloráis solas
Sobre las flores de chaúles,
Centurias olvidadas.
Aureolas
Que brillan en matules
De lágrimas pasadas
Con las olas.
Encerradas en baúles
Están tus miradas dejadas,
En tristes tolas.





He adoptado un gato nuevo! La idea al principio no era adoptarla, pero nos dio pena, la habían encontrado muy mal y tuvieron que amputarle una patita, así que dimos la lata hasta que la hemos traído a casa! Se llama Indra y tiene un mes y medio y es adorable!





Un abrazo a todos!

lunes, 25 de noviembre de 2013

Algo distinto en la entrada de hoy!

¿Cómo puede ser que una persona que tres meses atrás no conocías se convierta en algo tan importante? Es extraño cómo entran las personas en nuestras vidas. Personalmente me sorprende cuando tras conocer a una persona, no importa cómo, se abre un hueco en tu vida. Un hueco que al principio parece no ser importante, como una abeja en un gran panal. Sin embargo crece, crece hasta ser como un caballo sobre un pétalo de margarita.

Y me gusta conocer a gente nueva, me da igual si es en la universidad, por la calle, en el bus o a través de éste blog u otra parte de internet. Porque las personas aportan a tu vida un pedacito de arena, puede que esa misma persona te decepciona al final, pero el pedacito que contribuye a hacerte más grande sigue posado en tu cuerpo. Así las decepciones no son tan inmensas y al final se olvidan y sólo queda lo bueno que te dio, por poco que fuera.

En cambio, por suerte, hay otras personas que entran con cincel y martillo, con pala de enterrador, con retroexcavadora industrial de pala con más de dos metros de ancho y excava lo sobrante de tu ser y planta allí un bosque de robles que te hacen más feliz, que día a día notas su presencia y cómo se hace más grande. Esas personas merecen la pena, no importa si al final no son como pensabas, sólo importa su contribución, al fin y al cabo.

Sinceramente, nunca he hablado de mi en el blog, yo soy muy pero que muy abierto, si alguien me da buenas vibraciones hago lo posible por poder conocerla, y muchas veces esas personas que conoces por casualidad (a través de blogger por ejemplo) son increíbles.
No es lo que suelo escribir en el blog, pero hoy me apetecía hacer una entrada más personal, no es que mis poemas no lo sean, pero aquí cuento qué pienso y siento.

Sin más, todo esto me vino ayer a la cabeza al leer una entrada de alguien, no recuerdo quien, que decía algo como que es increíble lo que cambian las cosas en unos años. Me hizo pensar y echar atrás la vista, y darme cuenta de que los cambios se dan constantemente.

Tras todo esto quiero acabar diciendo dos cosas, la primera, que gracias a blogger he conocido a una chica que no hemos hablado mucho pero la considero amiga, Princesa Solitaria, apunté su correo y le mando mensajes como si fuera amiga de toda la vida, y contesta! :D Eres muy agradable (espero que no te moleste que te nombre ;) ). Y la segunda cosa que quiero decir: ¡No tengáis miedo a las nuevas personas que vayan a entrar en vuestras vidas!


El otro día viendo blogs vi que muchos tienen una sección de "Sobre mí" y de contacto, y me gustó la idea, puede que lo haga, hasta entonces os dejo mi email por si alguien quiere sugerir cualquier cosa o simplemente hablar, ¡estaré encantado! 

clisteares@gmail.com

Un abrazo a todos!


P.D: Brilla tu piel

Brillando con el sol brotó tu piel blanca
Entre la espuma del cantar de los páramos
Inundados de trigo y alpiste
Donde cóndores juntan sus margaritas
En vuelo raso de trompetas
De nube y azul.

Con soles de verano azabache brillara
La cabellera de lunas, de luna
Creciente pintara tu fina sonrisa
Y será, única en la noche,
Guía de galeras y olas,
De estrellas amarillas
Y pequeñas nebulosas rojizas
De pecho; gorriones.