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lunes, 24 de agosto de 2015

Delirium tremens V de V

V

Oriundo el cuerpo voló la psique arriando melancolía, izando vesania, tétrica zozobra disipando ósculos.

Y de las ruinas surgió únicamente sollozo en carabelas induciendo asfixia.

Los pasos se disiparon en poco más de dos inviernos, y así, la vida, se le fue apaciguando en contra del temblor en las manos. Éstas, sujetaban todavía aquel purulento corazón, goteando infecta el alma mortuoria por el enajenado semblante occiso, con cascabeles cuchillas alienadas.

viernes, 21 de agosto de 2015

Delirium tremens IV de V

IV
Acalorado antes el busto gélido tacto ahora en sus manos trémulas. Acuñaba pinturas blanquecinas, pieles arropando perdida esencia germinal sajada.

Calma océanos añiles ocelos apagados, pesarosas caricias titubeando tremulo aire aterido.

Camina cabizbajo en terrosos senderos mentales, arrullando calma muerte.

martes, 18 de agosto de 2015

Delirium tremens III de V

III
Arremetiendo lunas cerradas en la médula asidera grieta. Barruntando álgido hematoma bajo el vientre, brotando férreas amapolas castas.
Barbecho en las palmas sobre besos perdidos, en sus cosmos oscuros expirados.

Con abiertas alas flotando arreció el fuego azul bajo rojas faldas, regando el calor del fenecido vientre.

domingo, 16 de agosto de 2015

Delirium Tremens II de V

II

Arrullando la calma ahuecó tormentas el óvulo muerte indefectible. Aliterando gravitacional la voz, enfatizado perdido el cuerpo yacente conexo material al temblor trasunto de aquellas manos de miope mirada agolpando al costado pesadumbre.

Abyecto destino ensombreciendo mesurado el clima psíquico de la grave dicción ahuyentando bramidos indetectables.

Y la lluvia comenzó a portear sangre exigua de la exánime carne antes visceralmente amada.

jueves, 13 de agosto de 2015

Delirium Tremens I de V

I

El temblor de estas manos sostienen anímicamente destrozados los ojos del amante que sostuvo su corazón muriendo entre los brazos. El temblor apenas perceptible embriaga las gargantas vibrando como los ojos cerrados soñando pesadillas. La sangre destilaba por entre los dedos arenosos cerniendo sollozos; abriendo en tórax oblicuo desgarrando con cada clamor.

Vespertinas risas turbaron quedas temblorosas manos ahora desaguando fanales ruinas. Antiguas heridas fueron abiertas en nuevas tajaderas arrítmicas. Pululó casi el alma a medio desnudar tiernas cabelleras efebas desplumadas. Aberración de yunques prolijos y efímeramente adormecidos en damnificación consciente de lumbre vívida.

Arrodillado el busto calmó las yagas del dorso lauro del óbito último.