¿A donde irá tu sonrisa cuando nadie haya para recoger sus pedacitos?
Soplaba el viento del este, creo recordar, la noche que nos vimos por última vez. No te vi sonreír ni un momento. Parecías saber lo que ocurriría.
Recuerdo tu olor afrutado, emanaba de tu piel un agradable aroma a coco. Tu verde mirada, como siempre, me paralizó al cruzarse con mis ojos.
Yo quería volar, y tú sólo caminar, quería bailar bajo la lluvia, tú sólo dejarte empapar.
Quería reír.
Querías llorar.
¿Dónde estaba tu sonrisa? Nunca lo supe, igual que nunca supe a dónde iría tu sonrisa cuando nadie hubiera para recoger sus pedacitos.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
lunes, 9 de septiembre de 2013
Nana de los sueños oscuros: Abandonada
Abandonada
Tiene ganas de llorar
Y parece que va a llover
Hoy se siente tan sola
Que solo quiere querer.
Ella mira al firmamento
En busca de su estrella,
Mas la luna las esconde,
Y la deja tan sola
Que las nubes encapotan
Su triste mirada,
Negras del humo traidor
Alertan el calabobos.
Se pierde la risa
En su pozo abierto,
Perdida en el pueblo
De su corazón sediento
¡Si solo pudiera
Comprender las secuelas
De su rota promesa
Al viento vencido!
Se le rompe la vida
Bajo la fría herradura
De acero fundido
En miedo recogido
No quiere volver a sufrir,
Ser una flor sin vida
En un campo oscuro
De odio podrido.
Aún recuerda a su madre,
De entre sus brazos; el
calor,
¡Sólo quiere ser como antes!
Una niña inocente.
Su vida no tiene sentido
Ya que vive en el pasado
¡Solo quiere morir pronto!
Y volver junto a su madre.
El sol no le da la vida
Como antes se la daba,
El viento ya no le alegra
El día cada mañana.
Pasa los días en la calle
Tirada en algún callejón
Donde pierde la vida
A cada segundo que pasa;
No tiene conciencia
Del mundo que la rodea,
El dolor se lo impide
Y ella, ¡Se lo permite!
¡Escúchale! Y ponte en su
lugar,
Destila un poco el dolor
De su marchito corazón
Y, por favor, ¡Ayúdale!
Mira en tu interior
Y busca el sentido
Que tiene ahora tu vida
Después de tanto sufrir.
La joven de ojos negros
Guarda la tristeza en los
pliegues
De su corazón podrido,
¡Y no siente el dolor!
A cada paso que pasa
De invierno en invierno
Ocultando el estío
En la entretela de su piel.
Insólita corriente, ¿Dónde
Te la quieres llevar?
Ella llora pues no encuentra
El amor de su madre
¡Y solo es una niña!
Lo necesita más que al sol
Y más que a su dios
Que él la abandonó,
Cambió las amapolas
Por cardos y ortigas,
Y del campo brotó la sangre
Inundando el odio de sus
ojos;
Convergen en su piel
Miles de cardenales
De ansiada libertad,
¡Necesita vivir!
Y procura encontrar
Su proscrita felicidad.
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Cartas a una mujer II
¿A donde irás? Más allá. ¿Más allá? ¿Donde la tierra no sea tierra ni el agua, agua? ¿Donde la espuma sea sueño y las nubes coraza maldita?
Más allá. Más allá de los sueños en que te gusta perderte olvidando la vida, ahuyentando la noche, más allá.
Donde el tiempo no corre, donde el viento no sopla.
Más allá de mis caricias, mis te quiero, mis susurros fugaces.
¿Más allá?
Más allá de mis dedos. Más allá.
Llévame contigo por ese sendero de luces.
¿A dónde irás?
Más allá. Más allá del amor.
Más allá. Más allá de los sueños en que te gusta perderte olvidando la vida, ahuyentando la noche, más allá.
Donde el tiempo no corre, donde el viento no sopla.
Más allá de mis caricias, mis te quiero, mis susurros fugaces.
¿Más allá?
Más allá de mis dedos. Más allá.
Llévame contigo por ese sendero de luces.
¿A dónde irás?
Más allá. Más allá del amor.
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